Universidad de Talca

Terremoto 1928, Talca

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El terremoto de 1928 es uno de los hitos más importantes de Talca desde su fundación,  destruyó el setenta por ciento de las construcciones. La ciudad se recuperó con la reconstrucción de un modelo progresista, se levantaron construcciones de superior calidad.

A consecuencia del terremoto, se produce el ensanchamiento de la avenida 2 Sur y la creación de la diagonal Isidoro del Solar. Se construyen edificios emblemáticos para la ciudad como el Edificio de los Servicios Públicos y las Escuelas Concentradas. Este sismo contribuyó a la mejora de los estándares de construcción a nivel nacional.

Producto de los daños que provocó el terremoto de diciembre de 1928 en la ciudad de Talca, se impulsa el diseño de la Ley General de Urbanismo, Ley N°4563 que autorizaba al Presidente de la República dictar ordenanzas generales, que fijaran normas de construcción de edificios que impidieran su caída, propagación de incendios, evitar riesgos a causa de terremotos y otros hechos.

Se elaboró el Plan General de Transformación aplicado a las ciudades con más de veinte mil habitantes. Dos años más tarde, se dicta el Decreto con Fuerza de Ley N° 345, promulgado en 1931  y se incluyó la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción.

El 1° de diciembre de 1928, a las 12,06 am. Talca es sacudida por un sismo de 8,3 según escala de Richter, duración de 1 minuto con 45 segundos, epicentro al este de Talca, en Curepto.  El sismo sacudió el Valle Central del Maule, dejó  279 víctimas fatales en la zona. Sólo en Talca los fallecidos alcanzaron a 107. En la zona un total de 1.083 heridos y 127.043 damnificados.

Las familias se albergaron en las plazas públicas, la Alameda y en distintos lugares habitaron en carpas. Las autoridades de la cuidad en aquella época, el intendente Gonzalo  Robles y alcalde Andrés Vaccaro, dispusieron las medidas necesarias para resguardar la seguridad de la ciudadanía.

El país era entonces gobernado por Carlos Ibáñez del Campo, quien movilizó a los distintos regimientos de San Bernardo, Linares, Curicó y Cauquenes para efectuar la operación de limpieza de las calles, recoger escombros, sepultar a las numerosas víctimas y en demoler construcciones que presentaban riesgo para la población.

La imagen de la ciudad de Talca era desoladora, por algunas calles no se podía transitar por estar cubiertas sus veredas de escombros.  Los servicios públicos se vieron afectados, las comunicaciones se  realizaban a través de Telégrafo del Estado, instalado en la pérgola del orfeón de la Plaza de Armas.

El hospital de la ciudad totalmente destruido instaló carpas para atender a los enfermos, los colegios con cuantiosos daño, las iglesias resultaron destruidas como fue el caso de la Catedral de Talca. La estación de ferrocarriles resultó fuertemente dañada, luego se reconstruyó en el mismo lugar. La que fuera una lujosa mansión de la ciudad el Palacio Cruz y que albergó el municipio por 35 años, quedó totalmente destruida.

La ayuda de los damnificados se organizó por barrios, se formó comités con reparto de alimentos y otras necesidades, dispuestos en los sitios de los organismos públicos. Para la reconstrucción los propietarios recibieron préstamos  de la Caja de Crédito Hipotecario, pero también se solicitó al Estado ayuda de manera de indemnización.

La  ciudad se recuperó económica, social y culturalmente, se expandió la ciudad hacia el sector sur, poniendo fin al trazado de su origen colonial.

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