Universidad de Talca

Talca

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La fundación de Talca fue un proceso que se inició en el año 1692, bajo el mandato del Gobernador don Tomás Marín de Poveda. Santiago Lorenzo (1986), en su obra Origen de las ciudades chilenas: Las fundaciones del siglo XVIII, establece que este intento “no se concreta por falta de recursos con que sufragar sus obras públicas y el escaso interés de la población por avecindarse en ella”. Otros autores sostienen que la naciente villa fue abandonada y “desocupada por sus pobladores luego del alzamiento indígena de 1717”. En tanto, Gustavo Opazo Maturana (1942), en su obra Historia de Talca: 1742-1942, sostiene que este primer intento de fundación no prosperó porque “el terreno era sencillamente inadecuado”.

El Gobernador don José Manso de Velasco, “en sus viajes de inspección de sus dominios de Santiago al sur, especialmente a Concepción, observó la urgencia de crear a mitad de camino, dada la enorme distancia del centro del Reyno a la ciudad penquista, una nueva población con atributos reales que sirviera de punto estratégico defensivo para seguridad de los hijos de la Madre Patria”. Por tanto, el 17 de enero de 1742, estando en la ciudad de Concepción, emite un documento por el cual da instrucciones al Corregidor del Maule don Juan Cornelio de Baeza para que fundara una Villa de españoles en las tierras donadas por los Agustinos, en las riberas norteñas del río Maule.

Las tierras donadas por los Agustinos para la fundación de la Villa, habían llegado a poder de dicha Orden Religiosa por disposición testamentaria de su propietario, don Gil de Vilches y Aragón. Éste, en el poder para testar que otorgó a su esposa, doña Isabel de Mendoza y Valdivia, “manifestó que donaba sus posesiones a los agustinos, pero con la condición de que éstos dieran los terrenos necesarios para cuando S. M. deseara fundar una ciudad, villa, aldea o lugar”.

El 12 de Mayo de 1742 se lleva a cabo oficialmente la ceremonia de fundación de la Villa de San Agustín de Talca. “El Gobernador don José Manso de Velasco, acompañado del Corregidor don Juan Cornelio de Baeza y de Fray José Solís, Superior de los Agustinos y de un crecido número de capitanes y de caballeros, tomó posesión de las tierras donadas, eligiendo el sitio de los Perales, a cuatro cuadras al sur del Convento”.

Opazo Maturanaestablece que el 14 de junio de 1794 el Gobernador del Reyno, don Ambrosio O´Higgins eleva  “un memorial al Rey pidiendo para Talca el título de ciudad. En él exponía los méritos militares adquiridos por sus pobladores, el desarrollo, adelanto y estado social de la villa, expresando que el corregimiento del Maule era de bondadosas tierras fértiles para la crianza de ganado y siembra de trigo, plantaciones de viñas y árboles frutales”.

Según el mismo autor, el 6 de junio de 1796 el Rey de España don Carlos VI, firmó en Aranjuez, la Real Cédula que concede el título de “ciudad” a la Villa de San Agustín de Talca, declarándola por capital del Partido del Maule y elevando a 12 el número de Regidores de su Cabildo. Más tarde, el  6 de diciembre del mismo año el Rey otorga a Talca los títulos de “Muy noble y Muy leal”, y el 23 de marzo de 1797 el Monarca firmó la Real Cédula por la cual confirma los blasones que se lucen en el Escudo de Talca.

Durante el siglo XX, Talca comenzó a posicionarse como una capital importante dentro de la naciente República. Durante el proceso de independencia y la construcción de Estado de Chile, la ciudad y sus cercanías fueron escenario donde las fuerzas en conflicto entraron en lucha abierta, como en el Combate de Cancha Rayada (1814), Combate de Talca (1818), Batalla de Cancha Rayada (1818) y la Batalla de Lircay (1830).

Bernardo O’Higgins, al igual que en otras ciudades de la zona central, proclamó la declaración de la independencia el 12 de febrero de 1818.

En las primeras décadas del siglo XIX, los molinos ubicados en Talca y sus cercanías fueron fundamentales para dar inicio al desarrollo industrial de la ciudad, que hacia la segunda mitad del aquel siglo, la posicionó dentro de las más avanzadas en estas materias. Por otro lado, algunas de las instalaciones productivas y comerciales más importantes eran propiedad de extranjeros, mayoritariamente europeos.

El tren que unió la ciudad con Santiago quedó funcional en 1875, el Banco de Talca quedó constituido en 1884, en 1893 funcionaron como transporte urbano los carros de sangre (carros tirados por equinos) y a partir de 1911 funcionaron los tranvía eléctricos.

En ámbitos culturales, el siglo XX trajo buenas luces. El Museo de Bellas Artes de Talca fue fundado en 1928, y posteriormente, en 1945 nombrado Museo O’higginiano y de Bellas Artes de Talca. En la década de 1960 se instalaron centros universitarios en la ciudad. También se fundó la Sociedad de Historia y Geografía.

Grandes empresas como Calaf, C.C.U., Productos Fernández, la Compañía Chilena de Fósforos, Aceitera Concha Barros, Fundición Cruz, entre otras, conformaron el tejido industrial talquino del siglo XX.

 


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