Universidad de Talca

Parque de las Esculturas

Espacio de reflexión estética y valórica

 

El Parque de las Esculturas es un espacio heterogéneo incluido al interior del Campus Lircay de la Universidad de Talca, que consiste principalmente en la exposición pública y al aire libre de esculturas artísticas realizadas por algunos de los mejores escultores de los últimos 60 años, albergando principalmente aportes de artistas nacionales.

El 26 de junio de 2016, el Rector universitario Álvaro Rojas respondió para el Mercurio -sección Artes y Letras- la pregunta que muchos se hacen: ¿por qué una universidad principalmente técnica y científica destina fuerzas a la formación de un espacio ligado a las artes y humanidades? Él señala que “las universidades son construcciones culturales y deben aportar lo mejor de sus capacidades para trascender, no solo científicamente, sino que transmitir los grandes valores de la cultura”. Muestra de ello es que existen más medios y actividades institucionales destinadas al bienestar cultural de la población.

El Dr. Pedro Zamorano, Director del Instituto de Estudios Humanísticos Juan Ignacio Molina, profesor y curador del Parque, señala en el libro “Colección de Arte, Universidad de Talca” (2009) que esta es una apuesta por descentralizar la cultura en Chile, dignificar el arte en espacios públicos generando un ambiente de reflexión estética. También aclaraba que esta es una revisión de la creación escultórica en Chile de los últimos tiempos.

El Parque de las Esculturas de la Universidad de Talca adquirió su primer ejemplar el 20 de noviembre de 1995 con la obra de Sergio Castillo (Premio Nacional de Arte 1997), titulada “Talca” o “Trueno”, está construida básicamente de hierro, pesando 10 toneladas y midiendo 10 metros de altura. Este momento está pauteado por el contenido general del XIV Aniversario de la Universidad de Talca.

Luego, durante el año 1996, la abstracción toma posesión de los lineamientos artísticos. Se instaló la escultura “Encadenamiento” realizada en mármol travertino por Lily Garafulic (quien fuera Premio Nacional de Arte en 1995).  El mismo año, José Vicente Gajardo presenta un trabajo propio llamado “Formas”. En el año 2000 esta escultura fue sustituida por otra de él bautizada “Cohabitación”.

Francisco Gatizúa colaboró con su primera escultura en agosto de 1997, cuyo nombre es “Sauce del Maule” y está hecho a base de acero.

En 1998 se integran dos esculturas más. Por un lado, una obra que fue durante mucho tiempo “anónima”, pero que luego de estudiarse, se estipuló que perteneció a Isabel Sotomayor, y que además, había sido premiada en 1957 en el Primer Premio de Escultura. Hablamos de la obra titulada “Cabeza” hecha en piedra reconstruida. La otra del mismo año fue “Conjunto escultórico” de Federico Assler.

El año 1999 está caracterizado, a diferencia de otros, por la anexión de obras póstumas. La reconocida escultora Marta Colvin se incorpora en abril de 1999 con su la obra “Alas al viento”.  El trabajo fue realizado en piedra roja de Chacabuco a comienzos de la década de 1990. Una escultura de Raúl Valdivieso -fallecido en 1993-, se incorpora por medio del Museo Nacional de Bellas Artes. Este lleva de nombre “Perfil de mujer” y está realizada en granito. Pero este año no sólo pertenece a las obras póstumas, y es que también Osvaldo Peña incorpora su “Todos los días” basado en el trabajo de acero y plástico.

Durante el año 2000, Matías Vial aporta con “Figura”, una pieza realizada en bronce. Este mismo año, Lily Garafulic presenta su segundo aporte al Parque, hablamos de la escultura realizada en piedra llamada “Torso”. También Aura Castro se incorpora con “Milenium”, escultura establecida en la rotonda norte del campus universitario.

A mediados de 2001 pasó por Chile el conocido escultor nacido en Polonia Waldemar Otto, realizando exposiciones en Santiago y en Talca. Es en este contexto que aporta al Parque la obra “El paso” realizado en hierro, representando a la humanidad que avanza sin dejar historia.

En el año 2003 Mario Irrarázabal colabora con un trabajo titulado “Encuentro”. Durante el mismo año Francisca Cerda incorpora “Manos”. José Vicente Gajardo realiza su segundo aporte el año 2004 con “Espíritu del silencio”. Durante el mismo año Marcela Correa agrega “Mesa 2” con granito del Cajón del Maipo.

En 2005 Francisco Gatizúa colabora con el segundo trabajo llamado “Flauta precolombina”, donde el artista se compara con la pierda, su materia de trabajo y vida. La tercera incorporación de José Vicente Gajardo es en 2006, se trata de “Chulpa”, un trabajo en hecho en granito.

En el año 2007 Alicia Larraín presenta “Rumbo Weste”, trabajo innovador que incluye elementos de luz, color y textos. Lily Garafulic se incorpora esta vez con una tercera escultura, la cual llamó “Rehue”, pero esta vez no fue colocada en el Campus Lircay de Talca, sino en el Campus Santiago.

En 2008, el escultor Cristián Salineros presenta dos obras a nuestro Parque, hablamos de “La revolución del trompo” realizada con barras de acero y “Boqui urdido”. Ese mismo año se une por segunda vez Mario Irrarázabal con “El beso”.

En enero de 2010, la escultora Matilde Pérez se alegraba al ver que se instalara su trabajo “Friso Cinético” en la entrada sur del Campus Lircay. En 2011, María Angélica Echavarri colaboró con “Efímero” y a fines de 2015 se anunciaba que para finales de 2016 se unirá al parque un tercer trabajo de Francisco Gatizúa, el cual lleva como nombre “La rueda”.

El Parque de las Esculturas en ningún caso puede ser comprendido como un proyecto acabado, sino que muy al contrario, la permanente y constante transformación del espacio se evidencia con cada nueva pieza que ingresa a nuestros espacios.

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