Los libros de estudio de Bernardo O’Higgins

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La Orden Franciscana llega a Chile en 1553 encabezada por un pequeño grupo sacerdotal proveniente del Perú. Se destacaron siempre por sus actividades misioneras y por ser partidarios de la monarquía española, aún incluso en la guerra de Independencia.

Arriban a Chillán entre 1580 y 1587, siendo la primera Orden religiosa en instalarse en la ciudad. Ahí se constituyen como una importante institución que cumplía labores de vinculación dentro de una sociedad fronteriza, principalmente evangelizando comunidades y líderes indígenas.

Para ello se crearon colegios, como el Colegio de Naturales (el cual había pertenecido de los Jesuitas, pero en 1786 pasa la conducción de los Franciscanos hasta 1811) y el Colegio de Propaganda Fide, establecimientos que abrían sus puertas a hijos de las familias de la elite local y de los caciques cercanos a su causa. Bernardo O’Higgins realizó sus estudios justamente con las colecciones albergadas en estas bibliotecas.

La Orden instalada en Chillán contaba con una biblioteca impresionante de más de 6 mil libros y entre ellos se pueden contar ejemplares que van desde el siglo XVI hasta el XIX, es decir, cuatro siglos aproximadamente. Nuestro Centro de Documentación Patrimonial en el 2013 firmó un convenio con el Convento Franciscano de Chillán para realizar un trabajo de catalogación y restauración material de los documentos.

Biblioteca Franciscana

Esta biblioteca cuenta con textos que tratan diversas temáticas, por ejemplo, existen poemas de la España colonial (San Juan de la Cruz o Teresa de Ávila), libros de historia, libros de literatura religiosa, exorcismo, herejía, ciencia, medicina y artes. Libros de música y partituras, filosofía, libros de gastos y un largo etcétera.

El libro más antiguo, descubierto hasta ahora, por la investigación que lleva adelante el Centro de Documentación Patrimonial de la Universidad de Talca, data de 1515, correspondiente al tomo VI de la Biblia Políglota. La Biblia Políglota, o complutense, es la primera edición políglota de una Biblia completa. Fue iniciada por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, paralelo a la fundación de la Universidad Cumplutense, los trabajos de la biblia comenzaron en 1502 y se extendieron por 15 años. De las 600 copias publicadas, solo se sabe de la supervivencia de 123, una de ellas está en la Universidad de Talca. De 1518 está un ejemplar del humanista Luis Vives, precursor del asistencialismo luego de las pestes en Europa.

También contamos con un texto que hasta hace poco se creía perdido, el famoso Sínodo de Concepción, del año 1744. En este último encontramos normas de la diócesis y ciertos cánones conductuales, es importante señalar que este sínodo es la segunda constitución sinodal chilena del periodo hispánico. Así hasta encontrar escritos provenientes de la Cámara de Diputados, el Diario Oficial de Chile de la época de la Guerra del Pacífico, etc.

El historiador Jaime Valenzuela en su artículo “Los franciscanos de Chillán y la independencia: avatares de una comunidad monarquista” escribe que los misioneros de Propaganda llegaron tardíamente a Chile, pues recién en 1756 establecieron oficialmente uno de sus colegios en Chillán.

Recordemos que O’Higgins estudió en el Colegio de Naturales y Propaganda Fide de Chillán cuando tenía 10 años, donde aprendió rápidamente a comunicarse en mapudungun. El historiador Jaime Eyzaguirre en su artículo “La actitud religiosa de Don Bernardo O’Higgins” señalaba que dentro de la institución, O’Higgins desarrolló un especial aprecio por sus maestros religiosos, con los cuales estudiaba escritura, aritmética, gramática, entre otras cosas.

Jaime Valenzuela confirma esta idea y escribe que O’Higgins encontró un referente paterno y un ambiente acogedor, principalmente en el jovial franciscano Gil Calvo, con quien entabló una duradera amistad. En el colegio era visitado por su familia Riquelme, construyendo una estrecha relación con su madre y hermanastra.

La relación posterior de O’Higgins con los franciscanos no estuvo exenta de diferencias y problemas. Jaime Valenzuela nos recuerda que los franciscanos del Colegio de Propaganda Fide de Chillán mantuvieron una implacable posición monarquista: “Los triunfos patriotas de Chacabuco y Maipú no amilanaron este sentimiento y, si bien una parte de los misioneros huyó a Lima, otros pasaron al sur del río Biobío, manteniéndose en la clandestinidad o apoyando abiertamente a las guerrillas realistas. La consolidación de la República, no obstante, fue inevitable, y los franciscanos godos de Chillán tuvieron que sufrir el dramático “avatar” de acomodarse a la nueva realidad política y eclesiástica del país (…) La influencia sólida, hegemónica y permanente que habían ejercido en la zona los franciscanos la experimentó personalmente Bernardo O’Higgins, en su viaje al sur posterior a Chacabuco. El caudillo se manifestó atónito al encontrar en Chillán una sociedad mayoritariamente monarquista y antipatriota, en relación a lo que había percibido en el resto del país. No le cupo duda de que ello se debía a la propaganda de los franciscanos, procediendo a calificarlos con fuertes denuncias”.

Si bien la educación de Bernardo O’Higgins a manos de los franciscanos fue de una corta duración (2 años aproximadamente), es innegable que parte importante de su formación en el proceso educativo la realizó leyendo y estudiando con los libros de la biblioteca franciscana, la misma que está hoy en día en los depósitos de nuestro Centro de Documentación Patrimonial.

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