Universidad de Talca

Virgen del Cerro

 

slide virgen

La multitudinaria inauguración del santuario de la Virgen del Carmen, el 11 de septiembre de 1910, permitió por primera vez a los habitantes de Talca disfrutar masivamente del cerro y su vista hacia la ciudad. Recién en 1981 se abrió el mirador como lo conocemos hoy  junto a la iluminación del santuario.

La historia del Cerro La Virgen de Talca tiene un hito clave con la inauguración de la estatua de cinco metros y medio de la Virgen del Carmen, Patrona del Ejército. El acto público formó parte de las celebraciones del Centenario de la República, y aunque no estuvo prevista en la programación oficial del gobierno, sí constituyó un referente histórico perdurable.

Con el emplazamiento de la escultura se abrió a la comunidad un espacio público que antes no existía. Un cerro que a partir del uso popular cambió incluso el nombre de Cerro “Buena Vista”, por Cerro La Virgen.  Sin embargo, el ímpetu de comienzos de siglo decayó y fueron otras las prioridades edilicias para seguir progresando en las décadas posteriores. Pasarán  más de 70 años para la inauguración de servicios sanitarios y un paseo mirador, además del sistema de iluminación de la Virgen. Según anunció La Mañana del 7 de octubre de 1981, “el acalde de Talca, Manuel Gamboa, presidirá el acto público” del 9 de octubre de 1981 donde se entregará una primera etapa del nuevo mirador. Con la intervención fue mejorado el camino de acceso, mientras que el municipio emprendió otro gran desafío paisajístico: la habilitación del bosque  municipal que más tarde también se integrará a este gran espacio público de la capital regional del Maule. Los trabajos de la Municipalidad de Talca contemplaron bancas, 30 toldos, asaderas públicas, un kiosco para abastecimiento, baños públicos y cierre perimetral. La gran ceremonia se efectuó a las 19.30 horas con un acto litúrgico, bendición de la luz eléctrica y la puesta en marcha de la primera parte del mirador que contempló un acceso de doble vía.

Celebraciones de 1910

“La inauguración del Monumento a la Virgen del Carmen, Patrona del Ejército de Chile (…), fue uno de los eventos más significativos del Centenario talquino”. El historiador Abel Cortez en su libro Talca en 1910  Una Sociedad Provincial en el Centenario Nacional” reseñó el acontecimiento comentando que de los tres diarios locales, “La Libertad y La Mañana, cifraban la concurrencia en 20 mil personas, mientras que La Actualidad sostenía que habían sido 15 mil,  números que reflejan la masividad del evento, en una ciudad que a la fecha tenía cuarenta mil habitantes”. Según Cortéz la instalación del Monumento de la Virgen del Carmen fue un acto que resignificó el espacio urbano, al inaugurar un nuevo circuito en la ciudad. “Visitar la Virgen, rendirle plegarias, pedirle favores, contemplarla estética o sagradamente, inició un nuevo trazado en las sociabilidades religiosas y recreativas de Talca. Antes de ello, ningún cerro tenía un atractivo especial para que subirlo significara un recorrido socio urbano permanente. De hecho, desde 1910 la costumbre social denominará al cerro como “de la Virgen””.

La cumbre se incorporó a los circuitos urbanos de la sociedad, sostiene Cortéz en la obra citada: “rearticulando la geografía mental y cultural talquina, expandiendo las fronteras de la ciudad hacia el cerro. Ello tendrá una inesperada externalidad positiva, ya que la obligación social de subir al menos una vez el cerro de la Virgen, permitirá a los habitantes urbanos capturar, en perspectiva y desde la visión panóptica del cerro, a la ciudad”.

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