Universidad de Talca

El Chivato

Centenaria mina de oro

La mina El Chivato es un yacimiento aurífero ubicado en el Cerro El Águila, perteneciente territorialmente a la actual comuna de Maule, en dirección sudoeste desde Talca. El yacimiento evidencia además la presencia de macizos y filones de vetas conformados por granodiorita y sulfuro de hierro, los cuales habrían ascendido a la superficie terrestre cuando se formó la Cordillera de la Costa en la Era Mesozoica, a mediados del Cretácico.

Su nombre procede de los rumores locales sobre la presencia nocturna de un chivo con cachos de oro, lo que acabaría caracterizando e identificando al lugar con el nombre de “El Chivato”.

Explotación del yacimiento

La mina había sido explotada por los incas en la época precolombina, pero luego de la ocupación española el yacimiento quedó en el olvido y su redescubrimiento fue paulatino. Rafael Poblete en el libro “Historia de Talca” sostiene que la mina fue reencontrada en la década de 1690. Bruno Geier -estudioso de los minerales- apuntaba en su artículo “El yacimiento de oro de El Chivato en las cercanías de Talca” (1933) que hubo aproximaciones también en la década de 1730. De todos modos,  el depósito de oro comenzó a ser explotado en enero de 1767 por Francisco Ortiz de Araya, un minero español bajo órdenes de la monarquía peninsular.

Como consecuencia de esta nueva actividad extractiva, aparece el minero como nuevo sujeto histórico y social, un nuevo “personaje” (en palabras de Jorge Valderrama en su libro “Episodios históricos talquinos”). La población movilizada por la actividad minera se trasladó principalmente a Maule, Colín y Pueblecillo.

Del mismo modo, decaídas y  acaudaladas familias de Concepción y Santiago rápidamente se establecieron en Talca buscando mantener o elevar su estatus de vida a través de las riquezas ofrecidas por la extracción del oro. La actividad minera trajo beneficios económicos para la oligarquía talquina. Gustavo Opazo Maturana en “Historia de Talca 1742-1942” sostiene que familias como los Cienfuegos, Cruz, Zapata, Albano, Letelier, Prieto, Armas y Vargas se enriquecieron en las actividades comerciales y extractivas de El Chivato.

Bruno Geier sostenía que el yacimiento fue explotado hasta comienzos del siglo XIX, situación motivada por las complicaciones de la guerra de independencia. Una vez acabado el conflicto, la fiebre del oro en California y Australia se convirtió en las nuevas referencias mundiales de explotación del recurso. Durante este siglo, plantea Geier, se intentó extraer el mineral a los niveles anteriores a la guerra de independencia, pero no sería posible. Si en 1801 la producción anual era de 3000 kilos, en 1885 eran 300 kilos. Esto sin considerar el problema eterno que debieron enfrentar los mineros: la inundación de las galerías. Los trabajos se paralizaron hasta 1925, sin embargo, su oro seguía circulando en formato de moneda en pleno siglo XIX.

En 1923 se fundó la Compañía Restauradora de El Chivato (S.A.), empresa que con injerencias norteamericanas se encargó de extraer el material por más de 20 años. Entre sus asociados figuran Ernesto Cruz Concha, Horacio Pinochet y Manuel González. La restauradora gestionó el desagüe de los espacios de trabajo, instalaron una pequeña hidroeléctrica y trajeron equipos de especialistas en geología y minería para estudiar y evaluar el terreno. En el marco de estas investigaciones fue que Bruno Geier escribió el artículo anteriormente nombrado, donde concluye que la cantidad de oro contenida en el yacimiento es escasa, los antiguos mineros habían agotado ya gran parte de la mina y recomendaba buscar en las cercanías nuevos afloramientos de oro. Esto le permitió a la restauradora, según comenta Rafael Poblete, extraer aproximadamente 120 kilos de oro al año. Hacia mediados de la década de 1930 existían alrededor de 141 personas dedicadas a las labores del oro entre Talca y Maule.

Tanto Valderrama como González Colville concuerdan en que el yacimiento de El Chivato mantuvo una producción fructífera entre los siglos XVIII y XIX. Es más, su riqueza contribuyó al desarrollo local, pagó la adquisición del título de ciudad para Talca, la construcción de su Cabildo, la cárcel, el antiguo hospital y algunos puentes. González Colville señala que El Chivato aportó 3 toneladas de oro en un siglo y medio de explotación, y que su mineral representó cerca de 1/3 del oro extraído a nivel nacional durante dicho periodo.

Por cuestiones administrativas la planta es rematada en 1952 y adquirida por Guillermo Silva y Jorge Aravena Carrasco (ex-parlamentario). A mediados de la década de 1950 Guillermo Silva compró la parte de Aravena y se hizo con la totalidad del terreno.

La extracción de material continúa en la actualidad a manos de la misma familia, y se espera que en un futuro próximo el granito sea uno más de los minerales extraídos.

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