Universidad de Talca

Chillán

Ciudad de las múltiples fundaciones

San Bartolomé de Chillán fue fundado por el gobernador Martín Ruiz de Gamboa el 26 de junio de 1580, anteriormente el pequeño asentamiento había funcionado como fuerte, para luego convertirse en un referente de las actividades agrarias.

El historiador Marco Aurelio Reyes plantea en su artículo “Chillán: un lugar mediterráneo, catorce leguas de la Concepción” que la creación de Chillán estaba destinada a establecer un fértil “hinterland” en la frontera norte del Biobío, adquiriendo gran importancia geopolítica en la medida que aseguraba a los españoles un sitio de control sobre la zona, un puesto de avanzada con miras hacia el sur, y principalmente, abastecimiento para Concepción. Chillán existió para asegurar la producción agropecuaria para los españoles en la inestable frontera. También cumplió un importante papel en cuanto a los flujos comerciales con Argentina.

La investigadora Claudia Espinoza en su trabajo “Evolución demográfica de Chillán” explica que la ciudad tiene cuatro fundaciones, condicionadas las últimas dos por la actividad sísmica: la primera fundación corresponde a la de 1580. La segunda fue en 1655 cuando la ciudad fue destruida por una sublevación indígena y se reconstruye en otro sitio. El terremoto de 1751 inundó y destruyó la ciudad, obligando a trasladar el asentamiento al sector Alto de la Horca y Viña Moscatel. La última gran destrucción se denominó “La Ruina” y fue resultado del terremoto de 1835, decretándose la cuarta fundación de Chillán el 5 de noviembre del mismo año.

Reinaldo Muñoz en su “Historia de Chillán, sus fundaciones y destrucciones (1580-1835)” estipula que la primera fundación corresponde a la época de Conquista, la segunda y tercera a la Colonia, y la cuarta a la época de la República.

Durante la época de la colonia y gran parte de la guerra de independencia, Chillán fue considerado como uno de los principales bastiones realistas, entre otras cosas, por influencia directa de algunas órdenes religiosas. El historiador Jaime Valenzuela apunta en su artículo “Los franciscanos de Chillán y la independencia: avatares de una comunidad monarquista” que los franciscanos de Chillán acabaron convirtiéndose prácticamente en una “columna constante” del ejército peninsular y de España.

Tras el terremoto de 1835, la ciudad se construye y organiza de acuerdo a los parámetros actuales, principalmente por la delimitación de sus cuatro grandes avenidas, trazadas por el ingeniero Carlos Francisco Ambrosio Lozier, a saber: Av. Brasil, Av. Ecuador, Av. Argentina y Av. Collín.

Los sismos posteriores causaron pérdidas humanas y daños materiales pero no repercutieron mayormente en la organización urbana.

En febrero de 1870 se fundó el diario La Discusión, y su fama se debe a que actualmente es el segundo diario más antiguo del país y continúa funcionando.

Los patrones de crecimiento demográfico durante el siglo XIX fueron lentos. Al igual que sucedió con Talca, la llegada del ferrocarril en 1873 a Chillán promovió los movimientos migratorios, impulsando con ello el crecimiento demográfico.

Boris Márquez en su publicación “Actividades comerciales e industrial del antiguo Chillán: 1835-1939” plantea que hacia fines del siglo XIX, Chillán había consolidado ya no sólo su producción agrícola, sino que además se fortaleció en aspectos educacionales, empresariales y mercantiles a través de la creación de diversas sociedades.

El club deportivo Ñublense fue fundado por iniciativa de Manuel Lara Gutiérrez, profesor del Liceo de Hombres, con un grupo de sus estudiantes. Su historia comienza el 20 de agosto de 1916 bajo el nombre de Liceo Football Club.

Chillán se convirtió en parte de la Provincia de Ñuble en 1927 y durante la década de 1970 quedó inserto en la Región del Biobío como resultado del proceso de regionalización.

El Terremoto de Chillán, acaecido en enero de 1939, no significó una reestructuración urbana a pesar de que la cifra de fallecidos hayan sido aproximadamente 6 mil personas, pero sí fue el paso para la construcción de una de los símbolos más conocidos de la ciudad, la Catedral de Chillán. Su construcción estuvo a cargo de Hernán Larraín Errázuriz y comenzó inmediatamente luego del terremoto, entregando la obra finalizada en 1950.

A partir de la década de 1940, el modelo de desarrollo “hacia adentro” por sustitución de importaciones favoreció al crecimiento industrial de la localidad, dándole una posición expectante en la zona central del país.

En la década de 1970, las políticas económicas del país dieron mayor espacio al sector terciario de la producción, prevaleciendo los servicios. Además, se fortaleció la idea de exportar principalmente materias primas, irrumpiendo con fuerza las actividades forestales.

El terremoto de 2010 afectó principalmente las construcciones de adobe y algunos edificios emblemáticos, como la caída de un sector de la cárcel y el daño de los murales pertenecientes a la Escuela México (uno de ellos realizado por David Alfaro).

Chillán a través de los siglos ha sido cuna de numerosos personajes como Isabel Riquelme, Bernardo O’Higgins, Claudio Arrau, Marta Brunet, Arturo Merino Benítez, Nicanor Parra, Marta Colvin, Ramón Vinay o Volodia Teitelboim.

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