Universidad de Talca

Carmen Arriagada García (1808 – 1900)

Carmen Arriagada García

Hija de Pedro Ramón de Arriagada y de María Antonia García, Carmen Arriagada García nació en 1808 Chillán, Región del Bío Bío. Su padre, un influyente político y acérrimo independentista O’higginista, realizó su carrera entre Chillán y Santiago lo que llevó a que Carmen, en su temprana infancia deambulara entre ambas ciudades. Sus primeros años de enseñanza los cursó en un colegio para señoritas en Santiago, el de las monjas agustinas, en el que aprendió idiomas, destacándose el inglés y el francés.

A la edad de 17 años, Carmen sufrió una decepción amorosa importante, por lo que  contrajo rápidamente matrimonio con un oficial prusiano que había llegado a Chile contratado por José de San Martín para participar en la campaña libertadora del Perú. Su nombre es Eduardo Gutike. Para el padre de Carmen este matrimonio no era de su agrado, sin embargo sus afanes liberales le impedían prohibirle a su hija una acción que ella había decidido por cuenta propia.

Durante los 6 años posteriores a su matrimonio se sucedieron una serie de acontecimientos que determinaron el curso de su vida. Entre 1826 y 1829 su marido se convierte en escolta presidencial, paralelamente su padre se enferma y se retira del mundo público y su madre fallece debido a una grave enfermedad. En 1830, a raíz del ascenso del conservadurismo al poder, su marido fue destituido de su cargo por lo que el matrimonio Gutike -Arriagada decidió partir de Santiago y asentarse en los fundos pertenecientes a la familia en la región del Maule.

El cambio de vida afectó profundamente a Carmen. El haber tenido que abandonar la ajetreada vida capitalina, llena de salones literarios y discusiones intelectuales, por la tranquilidad de la región del Maule no representó mayor atractivo para ella, sino que le generó una sensación de extrañamiento y frustración. A esto se le sumó la pobreza en que cayó la familia producto de la destitución de Gutike del ejército, situación que no dejó indiferente a la pareja que desde hace algunos años había entrado en una profunda crisis marital.

En medio de todo esto, en 1835, Carmen, fue visitada por Juan Mauricio Rugendas en su fundo de Llancanao, cerca de Linares situación que cambió el rumbo de su suerte, ya que se enamora inmediatamente de él. A los 28 años Arriagada, enamorada y con ganas de terminar con el hastío que le significaba la vida de campo, migró a Talca pensando en recuperar el tiempo que había perdido desde su salida de Santiago. Así, comenzó a participar de tertulias políticas, situación que no era del todo aceptada entre las mujeres de la ciudad, pero si era admirada por los hombres quienes gozaban de su carácter, su cultura y su decisión. Uno férreo admirador de Carmen fue el ex presidente de la república, Manuel Blanco Encalada, quien no dudaba en expresar: “ ¡ Ah, qué mujer esta Camen!. Nunca en Chile he encontrado un alma mejor formada…”¿Quién puede dudar que el hombre público ya ha recibido un certero flechazo?”. De esta forma Carmen comenzó a formar sus propias tertulias invitando a sus amigos íntimos a participar de sus encuentros y reuniones sociales.

En ese entonces, a 20 años de la independencia del país, Talca tenía una situación privilegiada entre las ciudades chilenas, lo que era muy beneficioso para Carmen, ya que la vida cultural de la capital maulina comenzó a florecer, siendo recurrentes las obras de teatro, la presentación de conjuntos folclóricos y las carreras de caballos, entre otros atractivos.

Paralelamente a estas actividades Carmen había comenzado con un intenso y romántico intercambio de cartas con Rugendas. En estas cartas Arriagada daba cuenta de su amor por el pintor, pero también de sus convicciones políticas y culturales, hecho que ya no era un misterio para nadie; Carmen era una férrea pensadora intelectual del siglo XIX chileno.

Sus afanes culturales se vieron materializados en la fundación del diario El Alfa, el que tuvo su primer número el día 31 de octubre de 1844. Según Carmen: “ayer fue el gran día para Talca, salió El Alfa y los talquinos parece comprender la adquisición que han hecho…A mí me han identificado tanto con Juan de la Cruz Donoso que me hacen participar de los honores que a éste le hacen…” El compromiso de esta mujer con el diario era absoluto, siendo partícipe en su proceso de impresión y en la redacción de editoriales, artículos e incluso traducciones al inglés de estos últimos.

Un año después de la primera edición de El Alfa, en 1845, Carmen sufre nuevamente por culpa del amor; Mauricio Rugendas decidió partir de Chile para siempre. Esta situación de profunda tristeza para ella sólo era mitigada por sus trabajos intelectuales y su participación en el diario.

Lamentablemente la tristeza para Carmen sería un sentimiento recurrente, ya que en 1858, cuando ella tenía 50 años fallecen su marido, Eduardo Gutike, y su amigo y amor, Mauricio Rugendas. Con este pintor el intercambio de cartas se mantuvo entre 1835 y 1851 dando cuenta del íntimo y profundo vínculo que los unió por más de 15 años.

Posteriormente a la partida de estos dos hombres, la vida de Carmen se mantuvo entre la sensación de melancolía y tristeza y su activismo cultura y político marcado por su opinión pipiola y compromiso con el desarrollo de esta nueva nación independiente. El último tramo de su vida lo vivió en una situación de precariedad económica, sin embargo rodeada de amigas que la acompañaron hasta sus últimos días.

Carmen falleció a los 92 años, a finales del siglo XIX el 12 de enero de 1888, siendo conocida como una mujer influyente, decidida muy culta y transgresora para su época.

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